
En una boda reluciente, bajo un cielo ideal,
la novia y el novio, en un rincón especial,
decidieron fumar, antes del "sí quiero",
un porro bien armado, ¡que se arme el ajetreo!
Ella con su velo, él con su chaleco,
en lugar de arroz, les lanzó un poco de seco,
“Esto es para el estrés”, le dijo ella risueña,
“un toque antes del baile, ¡que la fiesta se empeña!”
Entre risas y humo, el cura ya esperaba,
mientras el novio a la novia le subía la mirada,
“Amor, estoy volando, eres mi mejor viaje,”
“Cálmate querido, que vengo de un buen homenaje.”
El altar los llamaba, pero el mundo giraba,
la boda era un sueño, ¡la mente flotaba!,
el himno sonaba, la familia atenta,
pero con un toque de risa, ¡la magia se adentra!
Ya en el altar, con ojos chispeantes,
el juramento fue dicho, entre risas constantes,
“Te prometo amor, en lo bueno y lo malo,”
“Y yo prometo, un buen porro en cada asado.”
Así la boda, en un giro genial,
se convirtió en festín, un evento especial,
quién diría, entre risas y canela,
que el amor también fuma, en esta bella novela.
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