
En un torneo aéreo de patadas y risas,
los luchadores flotan, como nubes en calma,
con movimientos lentos, hacen historias,
el cannabis guía sus cuerpos cansados,
cada golpe parece más un abrazo,
¡bienvenidos al dojo donde ríen las altas!
La cinta negra es un símbolo sagrado,
pero aquí se confunde con las hierbas verdes,
así que, entre chistes, se olvidan de avanzar,
los rivales se abrazan, ¡qué ocasión tan rara!
“¡Toma eso!” grita uno, mientras se balancea,
y cae de espaldas, rodando con un “¡oh, ya!”
La maestra del dojo, con ojos en calma,
mira a su plano en muay thai y risas,
“¡Concéntrense, muchachos, busquen la ‘chi’!”,
pero todos en su mente están de viaje,
la ‘chi’ parece un snack que se olvidó en la casa,
y entre risas, el aire se siente divertido.
Un competidor grita: “¡Mira mis movimientos!”,
y se pone a hacer la danza de los sismos,
mientras que otro, con cara de sorpresa,
encuentra paz, mientras busca sus zapatos.
“Chicos, ¿alguien ha visto mi cinta verde?”,
se pregunta volando en un mundo perdido.
El árbitro se ríe, no sabe qué hacer,
los luchadores confunden la lucha con un baile,
y se lanzan flores, en vez de golpes,
un torneo de karate transformado en fiesta,
con los sentidos elevados a un nuevo nivel,
¿será que hoy nadie golpeará? ¡Qué locura!
Así que si un día buscas adrenalina,
recuerda que en el dojo, el humo se asoma,
en vez de pelear, se pueden hacer amigos,
en este torneo de las almas risueñas.
Así que sonríe, y suelta el dolor,
quien ríe con paz, es el verdadero campeón.
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