
En un rincón del sofá, con mi planta divina,
mi mente vuela alto, ¿o es la pizza que adivina?
Con ojos de rana y risas a raudales,
olvidé lo que hacía—¡ay, ya son las tales!
Fui a la tienda a comprar algo bueno,
pero en el camino, me perdí… ¡Ay, qué veneno!
Hablé con la nube, le conté mis penas,
y volví a casa con tres bolsas de cenas.
El control remoto es mi gran enemigo,
cada vez que lo busco, lo encuentro perdido.
Le doy mil vueltas, me pierdo en la acción,
y al final me duermo, ¡qué gran decepción!
Mis amigos me dicen: "¿Dónde está tu brillo?"
Y yo con cara de duda: "¿Qué brillo? ¿O fue un destello?"
Los snacks desaparecen, como magia fugaz,
y yo solo sonrío, ¿era eso mi paz?
Un día intenté cocinar algo de cena,
fue un lío de hierbas que terminó en la lechera.
El microondas gritando, ensuciaste el lugar,
¡Mis habilidades, un desastre sin par!
Así va la vida de un ser tan volador,
con risas y juegos, pero un poco de horror.
Ser stoner es bueno, pero ¡hay que tener cuidado!
que en medio del viaje, el plan se ha nublado.
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