
En un rincón del parque, bajo el cielo estrellado,
dos almas se encontraron, ¡qué encuentro tan soñado!
Él con su gorra de raper, sonriendo y muy tranquilo,
ella, una musa del humo, con un toque divino.
“¿Quieres un toque?” preguntó con un guiño,
ella respondió, “Solo si es el mío, cariño.”
Pasaron el bong, como quien pasa un anillo,
el amor se encendió, como un buen petardo amarillo.
Risas y carcajadas, entre nubes de hierba,
“Eres más alto que un árbol,” le dijo, y él se aferra.
Ella se reía, entre caladas y risas,
“Y tú eres más dulce que mil golosinas.”
Pero el viento sopló, y el humo se escurrió,
con un giro travieso, el bong se les cayó.
“¡Ay, mi amor!”, gritó, “¿qué haremos sin este?”
“Calma, con tu amor, tengo un buen plan, ¡préstame un chiste!”
Y así entre risas y un par de chistes bobos,
la noche se llenó de momentos muy locos.
Una historia de amor que comenzó con un bong,
¡que los dioses del cannabis la canten en su canción!
Hazy Humor is licensed under CC BY-SA 4.0
