
En un dojo de risas y risas llenas de humo,
se juntaron valientes, con su estilo y su plomo.
Con cintas de colores que brillaban en el aire,
y un olor a hierba que hacía el ambiente estelar.
Los guerreros se alinean, todos listos para pelear,
pero uno se distrajo, se puso a meditar.
"¿Es un torneo de kárate o un concierto de rock?"
pensó mientras un gato le ladraba de un soplón.
Con paso tembloroso, las patadas al volar,
perlas de sabiduría que no podían aterrizar.
"¿Queso o atún?", fue lo que preguntó un luchador,
mientras se perdía en la bruma del vapor.
La competencia era fuerte, los kung-fus no paraban,
pero al dar un golpe, se caían y se reían.
Una voltereta aquí, un puño por allá,
y en vez de dar miedo, parecía una ballet.
Los jueces en la esquina también estaban en trance,
uno juró que vio un unicornio en el avance.
"Score uno para el dragón que danza en la nada;"
gritó mientras el otro se reía de la encrucijada.
Al final de la lucha, el trofeo era un bong,
y todos lo aplaudían con su grito: ¡"Es un bombón!"
Así va la leyenda de aquel torneo loco,
donde el kárate y el cannabis se unieron, ¡qué poco!
Hazy Humor is licensed under CC BY-SA 4.0
