
En la montaña nos reunimos, los amigos de verdad,
con un porro en la mano, ¡qué locura, qué felicidad!
Las estrellas titilan, como luces de un bar,
y nosotros, riendo, sin rumbo a donde ir a parar.
El fuego crepita, y cuento un chiste malo,
"¿Qué hace una abeja en el gym?" grito a lo alto;
“¡Zum-ba!” responden risas, ¡el humo va y viene!
Los árboles escuchan y hasta el viento se entretiene.
Alguien trae unas galletas que parecen volar,
“¿Es un plato gourmet o un frisbee?” empiezo a dudar.
“Si el campamento es un arte, yo soy el gran pintor,
con chispas de THC, soy un verdadero creador!”
Nos reímos del gato que maulló en la oscuridad,
“¡Es un ladrón de snacks!” gritamos sin piedad.
El bosque se mueve, seguro es un espía;
pero en realidad, solo es un hongo que nos sonríe.
Así en esta noche llena de chistes y humo,
disfrutamos la risa, el amor, ¡y hasta el consumo!
Porque con buenos amigos, hasta el fuego es un festín,
y esta noche en la montaña siempre será un "sí, por fin!”
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