
En un mundo muy loco, lleno de agobios,
donde el estrés se pasea en tristes labores,
apareció un héroe, sin trajes ni truenos,
era el CBD, rey de los calmadores.
Con sus poderes mágicos, dolencias se van,
¡quién lo diría! hasta el gato lo adora,
“Dame un poco, amigo, que la vida es un plan,”
y ahora duerme a pierna suelta, sin demora.
Para el insomnio, es como un cuento de hadas,
te envuelve en suaves brisas de paz y ternura,
y en lugar de contar ovejas cansadas,
te arrulla el CBD, ¡vaya dulzura!
En el trabajo, si sientes que te explota la cabeza,
una gotita, ¡fum! todo el estrés se esfuma,
aunque algunos piensen que es pura pereza,
tú solo sonríes, ¡mientras tu mente se asuma!
¡Oh, noble CBD! amigo sincero,
ayudas a quienes buscan la calma,
en lugar de ansiolíticos, un tipo certero,
tú traes la risa, y hasta un poco de alma.
Pero cuida con dosis, no te vayas de fiesta,
que en lugar de relajarte, te puede dar risa,
y entre carcajadas, la vida es una fiesta,
¡y el CBD se convierte en nuestra mejor prenda de mesa!
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