
Los competidores llegaron, listos para devorar,
Con risas y risitas, no podían parar.
El olor dulce de la hierba en el aire,
Las tortas de frutas eran su único hogar.
Bocados gigantes, más altos que el mar,
Pero el tiempo es un ladrón, ¡qué extraño de observar!
Diez pies de pastel, una locura total,
“¿Es eso un pez?” se preguntó el rival,
Mientras las migajas caían como confeti,
El jurado reía, parecía un festín celestial.
Pero claro, uno gritó: “¡Prendí una señal!”,
El resto aplaudió, “¡somos muy originales, ojalá!”
Cucharas flotaban en el aire junto a bromas,
“¿Quién necesita tenedor?” preguntó el que come;
Mientras el otro se reía a carcajadas,
Las miradas enlazadas como pieles de galleta,
Cada uno esperaba la victoria completa,
Pero el pastel parecía volverse un dilema, ¡oh, drama!
Al final del banquete, con crema en la cara,
“¡Yo gané!”, dijo uno, pero nadie escuchaba.
Las cabezas sumidas en nubes de sueños,
“¿Dónde está el premio?”, un par de orejitas,
“¿No podemos bailar con tortas tan bonitas?”
Mientras el jurado se reía, pensó en un meme.
Los competidores se abrazaron en la risa,
Una medalla de plata era poco, se mira.
En el fondo, lo importante no era el pastel,
Sino la alegría y el amor del papel
Que une a las mentes, a todos igual,
¡En esta contienda! ¡Qué festín tan cabal!
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