
En un rincón del jardín, con gran emoción,
un cultivador soñador empezó la misión.
Semillas en mano, ¡qué gran decisión,
pensando en hojitas frescas, ¡vaya ilusión!
Regó con amor, y también con cervezas,
las plantas crecieron como si fueran reyes,
pero al darse cuenta, con gran sorpresa,
las hojas eran más altas que las certezas.
El viento soplaba, y un grupo de aves,
decidió hacer fiesta, ¡como si fueran claves!
“¡Oiga, caballeros, dejen de actuar!
esta no es su casa, ¡vayan a jugar!”
Salió el vecino, un viejo chismoso,
“¿Qué cultivas ahí, un bosque peligroso?”
El cultivador sonrió, con tono jocoso,
“¡Son flores de amor, no es tan temeroso!”
Pero llegó el día de la cosecha,
con tijeras en mano, ¡y qué gran brecha!
Tropezó con la manguera, ¡vaya berecha!
Y sus plantas gritaron: “¡No nos desecha!”
Ahora en el frasco, con risas y alegría,
el cultivador guarda su mejor fantasía.
Así que si cultivas, no pierdas energía,
que el cannabis crece, ¡pero también la comedia!
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