
Un día decidí darme un buen viaje,
con mis amigos, un buen porro encendí;
pero al rato empecé a sufrir desaje,
¡oh gran error, pensé, esto no es para mí!
Me olvidé el motivo de mi visita,
perdí las llaves y el control del reloj;
la pizza llegó y estaba tan bonita,
pero yo sólo quería un “¡Ay, caracol!”
Busqué el control, y el gato se fue,
fui al baño y perdí la noción;
cuando quise mirar, ya era el atardecer,
y el sofá me había robado la razón.
Así que amigos, con risa sincera,
mejor moderar el verde placer;
ser stoner a veces es como una espera,
aunque no siempre se puede prender.
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