
En la nube flotando, risas van y vienen,
siempre olvidando el por qué de ese viaje,
cada vez que busco la llave que perdí,
me encuentro a mí mismo, con un snack a medio comer,
la tienda está lejos pero el hambre ya asoma,
y el sillón me abraza, no sé si regresar.
El tiempo es un río, hoy lo saco a pasear,
mirar por la ventana, el sol me despista,
novelas de acción, ya las vi mil veces,
mi mente se va lejos, me quedo aquí sentado,
la tele sigue hablando, pero no la escucho,
¿Qué iba a hacer? ¡Ah, sí! ¡Bailar con el gato!
Amigos llaman, "¡Vamos a fumar!"
pero mi sofá me dice que se queda conmigo,
las palomitas hollywoodenses son mi único plan.
Me río de chistes que apenas entendí,
cerca del fridge encuentro otro trozo de pizza,
mi vida es la sombra de una bolsa vacía.
Olvidé que tenía una reunión virtual,
en pijama y sin ganas, me conecto al chat,
mientras pretendo escuchar a este tipo hablar,
contando su vida, me queda pensando, "¡qué gran actor!”
acompañado de humo y de un par de frituras,
surfeando mi risa, ¿acaso puedo ocultarme?
Las alturas son llamas, pero el suelo me busca,
la comida se acaba, y yo sigo tiritando,
las galletas de chocolate son un festín.
En mi cabeza hay un concierto de risas,
pero mi cuerpo reposa, como si fuera una cuna,
y el mundo sigue girando, yo sólo espero.
Así es ser un stoner, un viaje divertido,
entre risas y olvidos, y un par de amigos,
quizás un poco extraño, quizás incurrido,
mientras el snack me llama, y la tele se apaga,
abrigo la hora, el sofá me acurruca,
¡el día concluye, ya empieza el otro cuento!
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