
La hora ha llegado, ¡qué excitación!
Preparo mi pipa,_listo el salón,
Con amigos alrededor, ¡nada en mi acción!
Suenan las risas, en plena conexión,
El aroma se eleva, pura celebración,
Y el reloj me grita: ¡que empieza la función!
Suena el timbre, suena bien raro,
Pero es mi vecino, con su cara de oscuro,
Trae galletas y un par de cigarros,
Se une a la fiesta, en este raro, raro,
A las cuatro y veinte, el ambiente es claro,
Y en sus manos, el brownie, un dulce muy caro.
El perro ladrando, parece que baila,
Mientras yo busco la risa que estalla,
La pipa volando, parece una talla,
Mis amigos preguntan: “¿eso es una falla?”
Me río sin parar, con el mundo en batalla,
En el reino del humo, el rey siempre estalla.
A las cuatro y veinte, todo es más lento,
Los elefantes vuelan, ¡cuidado el momento!,
Las risas se cuelgan, como un monumento,
Y el tiempo se detiene, ¡esto es un invento!
La razón se esfuma en un denso argumento,
Y olvidamos el mundo, en nuestro pequeño centro.
El reloj no avanza, nos quedamos perdidos,
Narrando historias de amigos queridos,
De la última vez que nos hicimos partidos,
Al acabar con el queso y los fritos, olvidados,
Un chiste, otro chiste, hasta los conocidos,
Se ríen con nosotros, se sienten escuchados.
Así se lleva, la hora de la risa,
A las cuatro y veinte, no hay mejor prisa,
El humo nos envuelve, ¡que no se divisa!,
Brindamos y bailamos, ¡y la vida se precisa!
En nuestro ritual, no hay crítica concisa,
En el reino de las risas, siempre hay una sonrisa.
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