
Había un chico que amaba el papel,
fumando hierba y un poco de miel,
se le olvidó todo,
hasta el camino al modo,
y ahora vive perdido en el nivel.
Un día decidió cocinar,
brownies de mota, ¡qué delirar!,
al probarlos se asustó,
de su sofá no salió,
el control remoto no supo hallar.
Así que amigo, ten cuidado,
que el placer también tiene su lado,
con risas y sueños,
pero en mil pequeños,
el tiempo vuela y quedas atado.
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